domingo, 23 de septiembre de 2007

Hablar de Fujimori

Hablar de Fujimori en estos momentos, es casi una suerte de masoquismo. Una falta de consideración para los demás. Una prolongación de la verguenza por haberlo tenido de presidente tanto tiempo.
Por qué tenemos que indigestarnos la vida, si después de tanto esfuerzo, el individuo ya está detenido, y casi listo para ser puesto a disposición de la justicia.
Sin embargo, me gustaría hablar de algunas cosas que dejamos pasar, y a las que no dedicamos la atención necesaria.
Si hemos visto la foto que viene desde Chile, y que han publicado los diarios en su portada, debemos haber notado que al extraditado, le ha desaparecido la sonrisa cachacienta y soberbia. Ahora es el rostro del miedo y la desolación, del que ya sabe lo que le está ocurriendo, pero que desconoce lo que puede venir.
Aunque en otra foto, que debe haber sido captada un momento antes, al individuo se le muestra sonriendo, y está vestido hecho un adefesio, con abrigo oscuro y chompa roja y una corbata color cucaracha un tanto pálida. Después de todo, nunca fue arbitro de la elegancia.
Ahora sucede que están pidiendo con maneras un tanto destempladas un trato especial y consideraciones, para quien no tuvo consideración con nadie. Además, resulta que al detenido acusado de tantos delitos, le sube la presión y que de repente su salud se reciente. Mucho cuidado. Hay que estar atentos, no vaya a ser que si se enferma el acusado, no pueda acudir a su cita con la justicia.

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