miércoles, 26 de septiembre de 2007

Pensar en Raúl Porras, pensar en el Perú.

Algunas ausencias nos duelen más que otras.
Es imposible permanecer indiferente en esas circunstancias.
La partida de un prójimo nos afecta casi sin darnos cuenta.Los sentimientos presentes o pasados son los que dejan huella, los que al final nos marcan. Pueden ser cosas de hoy o estar relacionados con hechos que ya ocurrieron antes. El tiempo es lo que menos importa a la hora de la partida. O como en este caso, puede tratarse de lo que ocurrió hace cuarentisiete años, para ser exacto en eso de las referencias cronológicas.
No es la expresión de un asunto personal. Es sólo la oportunidad de querer compartir un sentimiento.
Creo que hablar de Raúl Porras resulta una obligación impostergable. El maestro Raúl Porras fue un peruano excepcional. Ejerció su amplio magisterio en todas partes y dejó una huella de honestidad y compromiso difícil de imitar.Su vida estuvo dedicada por entero al estudio y reflexión sobre el Perú. Es un ejemplo para tener presente y no olvidar. Su obra nos releva de mayores comentarios. Su amor por el Perú está fuera de toda discusión. Pensar en Raúl Porras, es pensar en el Perú.

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