La imagen que tengo del Japón, está relacionada, con su desarrollo tecnológico. Siempre consideré como ejemplar, la extraordinaria capacidad de trabajo de su gente y por último, no puedo dejar de reconocer la voluntad indesmayable de su pueblo, para superar las graves dificultades, que tuvieron que afrontar como consecuencia de la derrota por su participación en la segunda guerra mundial.
Algunos amigos de origen japonés, que he conocido en diferentes circunstancias, me ayudaron a confirmar las impresiones que yo tenía de los habitantes de ese país asiatico.
Sin embargo, la actitud del Japón oficial, al proteger de la acción de la justicia peruana, a su súbdito Fujimori Fujimori, ha contribuido, a que cambie mi percepción del gobierno pero no de su pueblo. Ha sido una mala política de relaciones públicas y un error que algún día se verán obligados a reconocer.
Me parece formidable que la justicia chilena, haya concedido la extradicción del citado Fujimori Fujimori, para sea juzgado en el Perú, por los delitos que cometió mientras ejercía la presidencia de la república.
La justicia peruana debe encargarse de juzgar a Fujimori Fujimori. Las acusaciones que se le han formulado, resultan tan graves, que de no suceder nada extraordinario, debería ser condenado con el máximo rigor que la ley aplica para esos actos delictivos.
Por eso resultan inapropiadas, por decir lo menos, las destempladas declaraciones de los hijos del ex presidente detenido, que han reclamado por su libertad, como si fuera ajeno a los graves delitos de los que se le acusa y que él niega, como si no tuviera ninguna responsabilidad en los mismos.
jueves, 4 de octubre de 2007
La imagen que tengo del Japón
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